Mitos y realidades del suicidio

A continuación se presentan algunas falsas creencias y realidades sobre el comportamiento suicida:




“La mayoría de los y las jóvenes que manifiestan conductas suicidas, quieren ayuda” (Verdadero). La evidencia muestra que lo más probable es que adolescentes y jóvenes suicidas acepten ayuda. Algunos(as) la solicitan directamente. Otros(as) “preguntan” por la ayuda de manera indirecta o a través de comunicación no verbal. En algunas ocasiones, las joventudes muestran una resistencia inicial para recibir la ayuda pero la mayoría de estas juventudes expresan gratitud por la intervención de otras personas.

“Los suicidios o tentativas de suicidio pasan sin ninguna advertencia” (Falso). Los familiares de personas con tentativas o suicidio consumado a menudo dicen que no vieron ninguna señal de ad- vertencia. Pero es más probable que las señales de aviso no hayan sido reconocidas. Las seña- les de aviso suicida pueden ser expresadas en forma verbal o no verbal. Las investigaciones indican que esas señales de advertencia estaban presentes en más del 80% de las muertes por suicidio.

“Hablar sobre el suicidio causará que esa persona se mate” (Falso). La mayoría de las personas que están pensando en la posibilidad de cometer suicidio quieren hablar sobre cómo se sienten, y se sienten bien cuando alguien reconoce su dolor. Evitar hablar el asunto de suicidio puede ser mortal.

“El confidente de alguien que presenta un comportamiento suicida debe guardar el secreto” (Falso). La confidencialidad de los pensamientos suicidas no debe mantenerse ante la posibilidad de daño. Las personas suicidas que revelan en privado o incluso de manera explícita en una conversación confidencial sus planes de muerte a una persona, deben escuchar que no se puede mantener este secreto y, por tanto, la persona confidente debe compartir esta información y preocupación con las personas pertinentes. Una disculpa por violar la confidencialidad o compartir los secretos siempre es mejor que permitirle a una persona joven hacerse daño.

“La mayoría las personas jóvenes comparten sus pensamientos, problemas y sentimientos con otros u otras jóvenes” (Verdadero). La evidencia muestra que las personas jóvenes suicidas pro- bablemente confíen más sus pensamientos y planes suicidas con su grupo de pares que con adultos.




Fuentes: Chávez, A; Cortés, M; Hermosillo, C. y Medina, M. (2008). Prevención del suicidio en jóvenes . Salvando vidas. México: Trillas
Gijon, E. (2013). Sobrevivientes del Suicida. Asociación Mexicana de Suicidología.

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